Anoche soñé que volvía a Alto Paraná, a mi querido Mallorquín, ese lugar donde empezó mi historia.
Entré por el camino antiguo y sentí que cada paso me llevaba de vuelta a mi infancia. A mi lado estaba mi abuela Elena, como si el tiempo no hubiera pasado.
Vi la casa del fondo, pero algo dentro de mí quiso ir más lejos… así que seguí caminando hasta llegar donde estaban los pinos.
Para mí, esos pinos siempre fueron especiales: el viento entre sus ramas tenía un sonido que se guardó en mi alma para siempre.
Esta vez los vi enormes, majestuosos… aunque cortados. Me acerqué, los abracé, y en ese instante la sentí a mi abuela Ovidia, tan presente, tan viva, tan cerca.
Desperté con esa paz que solo dan los recuerdos que nunca se van.
A veces los sueños nos devuelven lo que el corazón extraña. 🌲✨
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