Soñé con la abuela Elena.
En el sueño ella estaba sola, como si ya no se hallara más.
A Edi y a mí simplemente nos contaron que había fallecido.
Nos encontramos, nos abrazamos y lloramos por todo lo que pasó.
La recordábamos con mucho amor, con esa mezcla de tristeza y gratitud que queda cuando alguien marcó nuestra vida.
Ella seguía viviendo en la primera casa, como si ese lugar guardara su presencia, su historia y su calma.
Fue un sueño silencioso, profundo, de esos que no asustan, pero que se quedan en el corazón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario