Soñé que estaba en un lugar como de fábricas, con oficinas muy alejadas unas de otras, todo quedaba lejos. En un sitio muy distante estaba Zuny y era su cumpleaños, así que fui a saludarla, era como yendo al Ycua de la antigua casa de abuela Elena . El lugar se parecía ese, pero tampoco era . pero alrededor había un estero, con ese paisaje tan particular de Mallorquín , zonas de pastos en esteros.
Mientras estaba ahí, alguien me saludó: era el tío Juan. Me dijo que me iba a mostrar un lugar. Empezamos a caminar y a conversar. Pasamos por esteros y un arroyito. En el camino me dio una flor blanca, de esas que crecen por ahí. Yo le iba sacando los pétalos y los tiraba mientras caminábamos.
En un momento, me di cuenta —como un recuerdo súbito— de que él ya no estaba vivo. Lo miré bien y estaba más joven. Entonces se transformó en Juancito, su hijo. Me pareció muy extraño que fuera Juancito quien me estuviera guiando y mostrando ese lugar. Y ahí entendí que no era una confusión: era como si ambos fueran lo mismo, una misma presencia, una misma energía, un mismo mensaje.