Quiero dejar como aprendizaje lo ocurrido hoy.
En una empresa tiene que haber dirección, seguimiento y respeto a la conducción. Yo puedo confiar, preguntar y acompañar, pero también necesito recibir información real sobre el estado de las tareas. Cuando se me dice “todo bien”, “ya está” o “se está haciendo”, espero que eso sea cierto, porque sobre esa base yo también organizo, decido y respondo.
Hoy se presentó una situación que me preocupó, porque al revisar personalmente vi que una tarea importante no estaba hecha ni entregada, a pesar de que ya había sido consultada varias veces. Más allá del error, lo que no puede pasar es que no se diga la verdad sobre el avance real del trabajo.
Quiero que entendamos algo: en toda empresa hay una dirección, como en una orquesta hay un director. Puede haber excelentes personas en cada función, como excelentes violinistas, bateristas o guitarristas, pero si no se respeta la guía, el ritmo y la coordinación, no se puede lograr una buena ejecución ni cumplir los objetivos.
Cada uno es valioso en su área, pero para que el trabajo salga bien se necesita:
responsabilidad, sinceridad, respeto a la organización y capacidad de aceptar correcciones.
Equivocarse puede pasar. Lo importante es avisar a tiempo, asumir y corregir. Lo que nos hace crecer no es ocultar, sino enfrentar las dificultades con madurez.
Quiero que esto quede como una guía para todos: acá necesitamos compromiso, orden y verdad. Solo así vamos a poder trabajar mejor y avanzar como equipo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario